Los Objetivos de la Orden

El mundo está hoy en día en una fase de universalización. Por el simple hecho de encontrarse en el tiempo de la globalización, el mundo se ha convertido en « uno » por la realidad de la comunicación. Lo que ayer daba lugar a visiones diferentes, que eran el reflejo específico de la expresión de cada una de las tierras, puede fundar hoy una visión unitaria por la complementariedad de las diferencias y especificidades expresadas por cada una de ellas.
El papel de la Orden es el de participar en hacer que la globalización sea la ocasión de la universalización para el reencuentro de los seres humanos. Reencuentro de fertilización y enriquecimiento de las conciencias a través de las filosofías, religiones, conocimientos, ciencias, culturas, unas con otras, para participar en el nacimiento de una consciencia del Ser Humano más amplia.

En el instante en el que hoy se encuentra el mundo, lo que debe producirse no es una reducción de los valores sino una ampliación de éstos, no es una renuncia de los valores de unos en provecho de los valores de otros, sino una fusión de los diferentes valores para crear un cuerpo de valores más amplio, una visión del mundo más amplia, un reconocimiento del Ser Humano más amplio.
La noción del progreso parece haber desaparecido del vocabulario, de las aspiraciones y de los objetivos de los Seres Humanos. Más que nunca es fundamental puesto que expresa la naturaleza y la esencia misma del Ser Humano: evaluar y revelar su dimensión. La noción de progreso debe pues renovarse. No puede restringirse al ámbito de lo material, campo en el cual el Ser Humano ha alcanzado la suficiente maestría como para satisfacer todas sus necesidades vitales si así lo decidiese y supiese organizarlo. La noción de progreso es esencial para la progresión de las conciencias, que no consiste en redescubrir lo que sabemos o lo que ya sabíamos, sino en descubrir aquello que aún no sabemos; y a través del encuentro de los seres humanos y de todas las facetas de sus expresiones, descubrir una dimensión del Ser Humano no comprendida y no encarnada hasta ahora: la universalidad.